En 2026, Coopera ONGD ha innovado la Olimpiada Solidaria de Estudio (OSE). Esta actividad consolidada, con más de dos décadas de trayectoria y reconocida por la UNESCO, se integró en GET - It's Global Education Time, el proyecto de Educación para la Ciudadanía Global cofinanciado por la Unión Europea (programa DEAR) que Coopera desarrolla en el centro y el norte de España. La XXII edición, “Yo estudio por Angola y Senegal”, concluyó el 3 de abril con un cambio de fondo: pasar de hacer acciones solidarias a hacer acciones solidarias desde el pensamiento crítico.
Este modelo innovador unió lo mejor de cada proyecto. La OSE aportó su capacidad de movilización y una fórmula probada para implicar a miles de estudiantes. GET aportó el enfoque educativo a través de su unidad didáctica (TLU) “Las desigualdades globales”. Este material invita a la juventud a actuar desde el pensamiento crítico: conocer las realidades globales y trabajar en lo local con los recursos propios. En la Olimpiada, ese recurso fueron las horas de estudio.
Este enfoque responde a la evolución de la Educación para el Desarrollo, que ha pasado de la ayuda puntual a la ciudadanía global. Hoy se trata de mirar las causas estructurales de las desigualdades, entender la interdependencia entre lo local y lo global y asumir la corresponsabilidad. Es el horizonte que marcan la meta 4.7 de los ODS, la Declaración Europea sobre Educación Global 2050 y la Ley 1/2023 de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global.
La TLU siguió tres pasos: conocer la realidad, analizar sus causas y actuar para cambiarla. Como casos de estudio se tomaron dos realidades en las que trabaja Coopera:
Angola: en la comunidad de Alto Bimbi, muchas familias, y sobre todo los niños y niñas, recorren cada día largas distancias para conseguir agua potable. El alumnado comprendió que el agua es un derecho llave: su falta multiplica otras desigualdades, como la carga de trabajo de niñas y mujeres, las enfermedades evitables y el abandono escolar.
Senegal: en Thiès, jóvenes y mujeres buscan oportunidades de empleo y emprendimiento para ganar autonomía. El caso permitió conectar la falta de oportunidades, la desigualdad de género y la migración, y cuestionar las explicaciones simplistas sobre por qué se migra.
El resultado fue un cambio de mirada. Las comunidades de Angola y Senegal dejaron de verse como receptoras de ayuda y pasaron a reconocerse como titulares de derechos. Los y las estudiantes, por su parte, actuaron como agentes de cambio: cada hora de estudio fue una decisión consciente, tomada después de entender que las desigualdades tienen causas y, por tanto, pueden transformarse.
La XXII Olimpiada sumó 77.346 horas de estudio solidario, con la participación de 22.349. Este modelo innovador demostró que la solidaridad gana fuerza cuando nace del
pensamiento crítico. También dejó una fórmula transferible para que la juventud conozca el mundo y actúe desde lo local para cambiarlo.


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